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Las diferentes trampas mentales y de acción en que caemos con frecuencia los humanos, fuentes de todo tipo de problemas y trastornos

DESCONFIAR DE UNO MISMO: EL ENEMIGO INTERIOR

Mientras que en los casos de acoso, mobbing o bullying, el enemigo es externo –una ex-pareja, un compañero de clase o de trabajo, etc–, en los de paranoia hacia uno mismo el acoso lo genera y lo sufre la misma persona, mediante continuos juicios internos que provocan una constante sensación de insatisfacción respecto a la propia capacidad personal.

Para el afectado, haga lo que haga y consiga lo que consiga, el resultado de su acción siempre sumará cero. Es más, el éxito sumará cero mientras que el fracaso siempre el doble. Porque todo supone una demostración constante de su ineptitud, fallo personal  e incapacidad. Seguir leyendo DESCONFIAR DE UNO MISMO: EL ENEMIGO INTERIOR

LA TRAMPA DE LAS EXPECTATIVAS

A través de las expectativas esperamos de los demás (o de nosotros mismos) una serie de percepciones o reacciones que provienen de nuestra propia forma de percibir y reaccionar. Es decir, conocedores de como vemos y sentimos las cosas esperamos que los demás sientan y reaccionen del mismo modo en que lo haríamos nosotros. Pero teniendo en cuenta que cada uno tiene su propia historia personal y lleva consigo sus propias y únicas características biopsicológicas, esta espera que constituye la expectativa no tiene ningún sentido.

A pesar de ello, el problema de las expectativas como trampa mental sucede con mucha frecuencia, y lo habitual es que aquel que se ha hecho a lo largo de su vida la idea de lo que es justo o no espere  que los demás (sobre todo las personas de confianza) lo vean desde su propio marco y sobre todo reaccionen en función a ese marco. De esta manera, la decepción es dramática e inesperada y la crisis inmediata y dolorosa, fuente de hecho de numerosos estados depresivos y frecuentemente de reacciones descontroladas de rabia.  Seguir leyendo LA TRAMPA DE LAS EXPECTATIVAS

DELEGACIÓN: LA AYUDA QUE DAÑA

 

Ofrecer nuestra ayuda a una persona en apuros es un acto realmente noble y útil, pero volcarse para alejar cualquier obstáculo de un hijo o de una hija, por ejemplo, significa impedirles que desarrollen la confianza en sus propios recursos personales. Ayudarlos a estudiar bien, enseñándoles cómo proceder y verificando el aprendizaje, es una manera óptima de mejorar las competencias escolares de un chico, pero sustituir al estudiante realizando los deberes en su lugar para protegerlo de resultados académicos humillantes en realidad lo volverá incapaz y apático.

Pedir ayuda cuando se tienen dificultades es un acto de humildad; equivale a admitir nuestras limitaciones y nos permite aprender a superarlas. Sin embargo, pretender que alguien nos sustituya confirma y refuerza nuestra incapacidad. Que el protector de turno nos salve nos dará seguridad pero a la vez alimentará nuestra sensación de inseguridad.

Los ejemplos de ayuda que se transforma en daño son muchísimos y hacen referencia a todos los casos en los que se pide ayuda y se delega en el otro para que haga aquello que deberíamos hacer nosotros en primera persona, o cuando se ofrece ayuda sustituyendo a la persona que debería actuar. Por lo tanto, esta psicotrampa se puede observar en cualquier relación: en el trato sobreprotector de los padres hacia los hijos, en el asistencialismo social excesivo, en la protección ofrecida al débil en lugar de estimularlo para que supere sus propias limitaciones y en la continua delegación en los demás de aquello que se teme afrontar.

Además, no hay que menospreciar el hecho de que la relación entre el que ayuda y el que es ayudado tiende a crear una complementariedad enfermiza: el protector se siente reafirmado e importante por parte del protegido, quien a su vez se siente amado y salvado. Esta forma de complementariedad relacional, como se observa en muchas formas de psicopatología, a veces se estructura de un modo tan rígido que se convierte en una trampa perjudicial para los dos implicados.

Ayudar y ser ayudado se convierte en algo dañino cada vez que al sujeto se le limita la posibilidad de desarrollar su autonomía e independencia, prerrogativas esenciales para un individuo capaz y responsable. Se trata de conquistas, no de dones recibidos. Por tanto, cada uno debe construir estas conquistas a través de su experiencia personal, afrontando las dificultades que las vida nos tiende desde la infancia hasta la edad adulta y desarrollando la confianza en nuestros propios recursos y capacidades.

Por tanto, es imprescindible tener siempre en mente la máxima “enseñar a pescar en lugar de regalar unos peces“: si quieres ayudar de forma eficaz a alguien que tiene dificultades enséñale cómo lograrlo por sí mismo.

Cuando no consigamos enfrentarnos a algo o a alguien pidamos ayuda para aprender a hacerlo en lugar de delegar en los demás aquello que no sabemos.

(Para saber más de esta y otras psicotrampas lee el libro “Psicotrampas” de Giorgio Nardone)

 

LO NEGATIVO DEL INTENTO VOLUNTARIO DE PENSAR EN POSITIVO

¿Es posible sentirse mejor tratando voluntariamente de pensar en positivo?

Desde la Antigüedad se viene respondiendo en positivo a esta pregunta, pero es en tiempos recientes cuando se ha intentado dotar de dignidad científica a esta convicción. Psicólogos, sociólogos y economistas “de moda” aportan continuamente estudios e investigaciones que demuestran que el pensamiento positivo influye en el bienestar y la felicidad de las personas.

Aunque algunos resultados puedan indicar una correlación entre felicidad y bienestar por una parte, y la puesta en práctica del pensamiento por otra, son mucho más numerosas las demostraciones de que el hundimiento de las ilusiones suscita profundos desengaños que a menudo conducen a formas de depresión patológicas. Además, cuanto más grandes son las expectativas más devastador es el efecto de la desilusión cuando éstas no se realizan. Ese efecto deprimente siempre se ha conocido y la literatura está llena de ejemplos, desde Homero a Virgilio, desde Shakespeare a Leopardi, etc.  Seguir leyendo LO NEGATIVO DEL INTENTO VOLUNTARIO DE PENSAR EN POSITIVO